El costo más alto en logística de última milla no es el combustible ni los sueldos: es la entrega fallida.
El verdadero costo de un intento fallido
Cuando un cadete llega y no hay nadie, ese viaje se desperdicia, hay que reprogramar, el paquete vuelve al depósito, el cliente hace un reclamo. Multiplicá eso por decenas de envíos diarios.
La solución no es más intentos, sino mejores intentos
Notificación anticipada con rango horario acotado.
Opción de reprogramar sin costo.
Posibilidad de delegar la recepción a un vecino o portería.
La eficiencia de ruta también importa
Bases de distribución descentralizadas, rutas que combinan colectas y entregas en el mismo recorrido, algoritmos de optimización: todo reduce los kilómetros por paquete.
Invertir en la calidad de la última milla no es un costo. Es una reducción de costos con mejor experiencia incluida.